ORA EN TIEMPOS DE PROSPERIDAD Y EN TIEMPOS DE ADVERSIDAD

Efesios 6:18 

«Orando en todo tiempo en el Espíritu, con toda oración y súplica.Velad, pues, con toda perseverancia, pidiendo por todos los santos».

¿Cuál crees tú es la proporción entre las oraciones que se elevan al Señor en tiempos de prosperidad y aquéllas que se elevan al Señor en tiempos de adversidad? ¿Cuál crees tú que es la proporción? Según los estudios que se han hecho recientemente, por cada oración que se eleva a Dios en tiempos de prosperidad, se elevan quince mil [15,000] a Él en tiempos de adversidad.

Amados: Son demasiados los que nunca oran cuando les brilla, radiante, el sol pero que comienzan a hacerlo cuando les llegan las lluvias y el frío y el invierno. Para muchos, Jesús es el “remedio” pero, solamente, para los tiempos de crisis y muerte. Sólo cuando – por culpa propia – tu vida se vuelve un callejón sin salida o cuando recibes un golpe que te coloca fuera de combate, es que te acuerdas del Señor. Te olvidas de que, Jesús Cristo es la Vida y que, si no vives dentro de Él, lo único que puede acontecerte es la muerte, la muerte en vida.

∞ PADRE

POR DECISIÓN PROPIA

Apocalipsis 3, 20:

«He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.» 

En Cristo Jesús se nos revela el amor y la paciencia de Dios para con nosotros al no imponernos Su Voluntad aun cuando nos rebelemos en contra de ella y aun cuando Dios sabe que estamos tomando por rumbo equivocado. El Señor Dios anhela que nos sometamos y nos sujetemos a Él, pero quiere que lo hagamos por decisión amorosa de nosotros, por nuestra voluntad y no porque Él nos fuerce a hacerlo o nos la imponga.

Es lo mismo que acontece en las familias: Tú no puedes forzar a tus hijos – sobre todo a los mayores de edad – a obrar o a vivir bien. Pero sí hay algo que tú puedes hacer y necesitas hacer y ese “algo” que, por cierto, está a tu alcance es que tú puedes – madura y responsablemente – tú puedes tomar la decisión de vivir bien y santamente, de vivir sanamente y de vivir íntegramente siendo un ejemplo vivo para tus hijos. Un ejemplo vivo según el patrón de JESÚS CRISTO y según las exigencias de Su Evangelio. Tú puedes forzarte a ti mismo, a ti misma a ser una persona noble, un papá íntegro, una mamá intachable: a ser unos papás nobles y de sana moralidad. Eso sí puedes…y, necesitas hacer.

Marcos 8,34: «Y llamando a la gente y a sus discípulos, les dijo: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame».

∞ PADRE

EL PASTOR

Juan 10, 26-29

«Pero ustedes no creen porque no son ovejas de las mías. Mis ovejas escuchan mi voz, yo las conozco y ellas me siguen; Yo les doy vida eterna y jamás perecerán, y nadie las arrancará de mi mano.»

«Yo les doy vida eterna y jamás perecerán, y nadie las arrancará de mi mano.»

Amados: Se entiende muy bien la osada declaración con la que comienza el Salmo 23 cuando, con santo orgullo, exclama el salmista: «El Señor es mi Pastor, nada me falta.» Las ovejas verdaderas, las ovejas de las que puede asegurar Jesús, el Cristo, el Buen Pastor «que son de las mías», Le siguen hasta donde el Pastor las conduzca porque a ellas, tampoco, nada les falta y porque viven confiadas en lo que el Pastor les ha asegurado, Juan 10, 28: «Yo les doy Vida Eterna y jamás perecerán, y nadie las arrancará de mi mano.» Esta promesa solemne no dice nada a los que no Le pertenecen, pero para la verdadera oveja, para aquella «que es de las mías», para el discípulo/a seguidor/a que Le sigue, Le vive y Le anuncia a Jesús, el Cristo, la promesa es fuerza victoriosa.

Amados, imaginemos la escena: Hace frío, el pórtico de Salomón [en el Templo de Jerusalem] ofrece resguardo de los vientos. Desde finales de diciembre del 165 antes de Jesús Cristo y, durante 8 días consecutivos, se había celebrado la Fiesta de la Dedicación [Hanukkah] – Juan 10, 22 – dedicación del Templo o Festival de las Luces. La Fiesta había sido instituida por Judas Macabeo, el héroe judío, quien logró la victoria contra el rey de Siria, Antíoco Epífanes, quien, en el 170 antes de Jesús Cristo, había invadido la Ciudad Santa y profanado el Templo. Judas Macabeo – con la victoria obtenida sobre el rey – había devuelto a Yahweh la pureza del Templo y, a sus compatriotas judíos, el honor a la vez que su cultura. Por doquiera había luces. La Fiesta anual de la Dedicación del Templo resonaba con vítores y brillaba con luces por doquier.

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ESCUCHARLE Y SEGUIRLE

Juan 10, 26 – 30

«Pero ustedes no creen porque no son ovejas de las mías. 

Mis ovejas escuchan mi voz, yo las conozco y ellas me siguen; Yo les doy Vida Eterna y jamás perecerán, y nadie las arrancará de mi mano. Lo que me ha dado el Padre es más que todo y nadie puede arrancarlo de la mano del Padre. El Padre y yo somos uno.»

 Amados: Hay varios signos o señales que permiten conocer quiénes son las ovejas de Jesús Cristo:

 Un signo o señal que permite conocer quién es oveja de Jesús, el Cristo es: Juan 10, 27: «Mis ovejas escuchan mi voz.» Hijos: La voz de Jesús, el Cristo, nos llega en Su Palabra escrita al igual que en el Anuncio, en la proclamación de Su Palabra. En Su Palabra nos llega la voluntad de Su Padre, de nuestro Padre Dios. Al escuchar y oír, se desata la fe. Pero, quien no Le escucha a Jesús, el Cristo, cuando Él Se proclama o quien no Le oye aun si escuchara, ¿cómo podrá ése, ésa saberse «oveja de las de Él»? ¿Cómo podrá ése, ésa descubrir el «milagro» de la voz del BUEN PASTOR? Es por eso que hay tantas ovejas que son ovejas perdidas u ovejas que no son realmente ovejas. Dice Jesús, el Cristo: «Pero ustedes no creen porque no son ovejas de las mías.» 

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NO RECHACES LA PALABRA PROFÉTICA

Ezequiel 2, 4-10

Hijo, hija: Ahora, demos un salto de unos seiscientos [600] años más adelante y nos tropezaremos con otro profeta a quien, también, le estaba llegando la bruma de un día, también, nublado: Pablo. Pablo, el ambulante fabricante de tiendas de campaña y misionero de tantos ministerios. A Pablo, le encontramos escribiendo otra carta a sus hijos en Corinto. Unos años antes, el Apóstol había puesto, en Corinto, los cimientos de la “Ekklesía” y, lamentablemente, los Corintios [estos supuestos seguidores de Cristo Jesús] – a excepción de unos pocos –, lo que, por lo general, le habían dado al Apóstol había sido un continuo dolor de cabeza. La mayoría de los Corintios – en la Ekklesía – eran  como una ensalada mixta de ingredientes que se chocaban entre sí: unos eran fundamentalistas [que se daban a interpretar literalmente la Sagrada Escritura a la vez que negaban cualquier conocimiento o descubrimiento científico], otros feministas exagerados [que, en nada, diferenciaban al hombre de la mujer], otros legalistas [quienes sometían absolutamente todo al dictado de la Ley],  aún otros libertarios [para quienes el libre albedrío era dueño y “señor” de todo sin excepción alguna] y, todos ellos, hijos queridos, todos ellos, cuales inmiscibles ingredientes, mezclados – a la fuerza – por el empuje material retumbante de la economía floreciente de Corinto. Por cierto, la situación económica en Corinto, invitaba a todos a volverse ricos. La mayoría en Corinto padecía de una autosuficiencia crónica. Casi todos, en la Ekklesía de Corinto, pensaban que se merecían a alguien de más “caché” que Pablo. Por aclamación unánime, reclamaban a un predicador más relampagueante y ostentoso. Para ellos, Pablo, no daba la medida.  La mayoría en la Ekklesía de Corinto argüía que, en sus cartas, Pablo pecaba de autoritario, que “ése no tiene que decirnos cuál es la voluntad de Dios para nosotros”. “¡Nosotros somos más que suficientes para discernir y descifrar qué y cómo Dios, el Señor, quiere que seamos y vivamos!” Hasta se corría el rumor entre muchos en la Ekklesía de Corinto que el Apóstol era físicamente repulsivo, que el Apóstol no era lo suficientemente atractivo [bien parecido] como para ser el Apóstol – sostenían ellos – de “esta Ekklesía tan grandiosa como es la nuestra.”

Hijos: A este otro profeta, a Pablo, no le preocupaba en lo más mínimo el criterio que de él emitiesen los demás, pero sí le preocupaba que los Corintios se estuviesen justificando de tantas maneras, en lugar de reconocer, abiertamente, el problema del que adolecían, a saber: que no querían aceptar la Palabra de Dios para no tener que cambiar. A Pablo le preocupaba, sobremanera, que a muchos de entre los Corintios no les estuviera llegando la Palabra de Dios y que, por tanto, al no llegar la Palabra a sus corazones, perderían la fe y, al perder la fe, desaparecería de ellos el Salvador y Su Salvación.

No obstante, en su delicada conciencia y en su responsabilidad, Pablo se preguntaba y preguntaba al Señor si había algo que él, Pablo, debiera cambiar o rectificar o hacer de manera distinta. El Apóstol dedicó muchas horas a la oración en relación a esta Ekklesía de Corintio.

Hijo, hija: Te anuncié sobre el “día nublado” de Ezequiel. Y, el Señor le recalcó a Ezequiel: “no querrán escuchar ni aceptar Mi Palabra, pero, no importa, anúnciala a todo pulmón. También, te anuncié, sobre el “día nublado” de Pablo. El Señor le recalcó a Pablo: “no te querrán escuchar ni aceptar a ti, mi profeta, mi heraldo, mi mensajero, pero, no importa, tú, no te canses de seguir dando el Anuncio aun cuando te hayas quedado sin voz. 

Hijos: El otro mejor ejemplo y único Profeta y, en quien, es profeta quien lo sea de verdad es: CRISTO JESÚS. JESÚS CRISTO es el profeta de innumerosos días nublados.

Hijo, hija: Te ruego y te suplico que permitas que caiga sobre tu vida la Palabra Profética de Cristo Jesús. Nunca vivas de manera tal, que merezcas vivir exiliado, exiliada de la presencia y cercanía del Señor. Nunca vivas una vida de infidelidad al Señor pues, de hacerlo, el exilio infernal babilónico sería tu única morada. NUNCA RECHACES LA PALABRA PROFÉTICA QUE EL SEÑOR VIENE GRITANDO SOBRE TU VIDA. NUNCA SEAS DE AQUÉLLOS QUE NO QUIEREN ESCUCHAR SU PALABRA – AUNQUE SEA LA MÁS CÁUSTICA – POR TEMOR A TENER QUE CAMBIAR Y COMENZAR DE NUEVO.

† PADRE