BUSCA AL SEÑOR Y VIVIRÁS

Isaías 29, 13

“Dice el Señor: ‘Este Pueblo se me acerca con la boca y me glorifica con los labios, mientras que su corazón está lejos de Mí, y su culto a Mí es precepto humano y rutina…”

Amados: No se den al absurdo de querer localizar a Dios en un lugar pues huirá de ti como – desde hace siglos – está huyendo de los templos del norte de África y del Asia Menor, donde sólo quedan vestigios culturales de Su paso. No te des al absurdo de querer localizar a Dios en un lugar pues huirá de ti como está huyendo de las carpas y capillas, de las sinagogas y mezquitas, de las grutas y santuarios, de los templos y basílicas. 

Afortunadamente, amados hijos, Su voz todavía resuena en nuestros oídos y corazón: “¡Búscame y vivirás!”. Pero cada uno tiene que buscarLe y vivirLe directa y personalmente. Eso de buscar, encontrar y vivir al Señor tiene que hacerlo cada uno personalmente. Yo no lo puedo hacer por ti, ni tú por mí. Cada uno tiene que romper las ataduras que le impiden ir al encuentro de Jesús, el Cristo, el Hijo de Dios que se ha allegado hasta nosotros. Cada uno tiene que romper con sus tradiciones y costumbres más queridas si éstas le apartan de Dios; cada uno tiene que renunciar a los apegos – aun los más benignos – si estos le distancian de Él.

Cada uno tiene que hacer una elección personal: Tienes que escoger entre tus santuarios, entre los santuarios y…el Señor nuestro Dios. ¿Quién es el primero? ¿Qué es lo primero para ti? Porque lo primero que sea para ti, eso, ése, ésa será tu Dios.

En cuanto a mí, yo no puedo describir mi vida y mi fe mejor de lo que lo describe: 

Apocalipsis [Revelación] 21, 22-23:  

“Templo no vi, yo no vi ninguno. Mi templo es el Señor Dios. Templo no vi, yo no vi ninguno. Mi templo es ¡EL CORDERO DE DIOS! No necesito ni sol ni luna. A mí alumbra la gloria de Dios. No necesito ni sol ni luna. ¡A mí me alumbra la gloria de Dios! Jerusalem, ¡qué bonita eres…!”

PADRE