Autor: Padre Padre
POR DECISIÓN PROPIA
Apocalipsis 3, 20:
«He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.»
En Cristo Jesús se nos revela el amor y la paciencia de Dios para con nosotros al no imponernos Su Voluntad aun cuando nos rebelemos en contra de ella y aun cuando Dios sabe que estamos tomando por rumbo equivocado. El Señor Dios anhela que nos sometamos y nos sujetemos a Él, pero quiere que lo hagamos por decisión amorosa de nosotros, por nuestra voluntad y no porque Él nos fuerce a hacerlo o nos la imponga.
Es lo mismo que acontece en las familias: Tú no puedes forzar a tus hijos – sobre todo a los mayores de edad – a obrar o a vivir bien. Pero sí hay algo que tú puedes hacer y necesitas hacer y ese “algo” que, por cierto, está a tu alcance es que tú puedes – madura y responsablemente – tú puedes tomar la decisión de vivir bien y santamente, de vivir sanamente y de vivir íntegramente siendo un ejemplo vivo para tus hijos. Un ejemplo vivo según el patrón de JESÚS CRISTO y según las exigencias de Su Evangelio. Tú puedes forzarte a ti mismo, a ti misma a ser una persona noble, un papá íntegro, una mamá intachable: a ser unos papás nobles y de sana moralidad. Eso sí puedes…y, necesitas hacer.
Marcos 8,34: «Y llamando a la gente y a sus discípulos, les dijo: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame».
∞ PADRE
EL PASTOR
Juan 10, 26-29
«Pero ustedes no creen porque no son ovejas de las mías. Mis ovejas escuchan mi voz, yo las conozco y ellas me siguen; Yo les doy vida eterna y jamás perecerán, y nadie las arrancará de mi mano.»
«Yo les doy vida eterna y jamás perecerán, y nadie las arrancará de mi mano.»
Amados: Se entiende muy bien la osada declaración con la que comienza el Salmo 23 cuando, con santo orgullo, exclama el salmista: «El Señor es mi Pastor, nada me falta.» Las ovejas verdaderas, las ovejas de las que puede asegurar Jesús, el Cristo, el Buen Pastor «que son de las mías», Le siguen hasta donde el Pastor las conduzca porque a ellas, tampoco, nada les falta y porque viven confiadas en lo que el Pastor les ha asegurado, Juan 10, 28: «Yo les doy Vida Eterna y jamás perecerán, y nadie las arrancará de mi mano.» Esta promesa solemne no dice nada a los que no Le pertenecen, pero para la verdadera oveja, para aquella «que es de las mías», para el discípulo/a seguidor/a que Le sigue, Le vive y Le anuncia a Jesús, el Cristo, la promesa es fuerza victoriosa.
Amados, imaginemos la escena: Hace frío, el pórtico de Salomón [en el Templo de Jerusalem] ofrece resguardo de los vientos. Desde finales de diciembre del 165 antes de Jesús Cristo y, durante 8 días consecutivos, se había celebrado la Fiesta de la Dedicación [Hanukkah] – Juan 10, 22 – dedicación del Templo o Festival de las Luces. La Fiesta había sido instituida por Judas Macabeo, el héroe judío, quien logró la victoria contra el rey de Siria, Antíoco Epífanes, quien, en el 170 antes de Jesús Cristo, había invadido la Ciudad Santa y profanado el Templo. Judas Macabeo – con la victoria obtenida sobre el rey – había devuelto a Yahweh la pureza del Templo y, a sus compatriotas judíos, el honor a la vez que su cultura. Por doquiera había luces. La Fiesta anual de la Dedicación del Templo resonaba con vítores y brillaba con luces por doquier.
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Juan 10, 26 – 30
«Pero ustedes no creen porque no son ovejas de las mías.
Mis ovejas escuchan mi voz, yo las conozco y ellas me siguen; Yo les doy Vida Eterna y jamás perecerán, y nadie las arrancará de mi mano. Lo que me ha dado el Padre es más que todo y nadie puede arrancarlo de la mano del Padre. El Padre y yo somos uno.»
Amados: Hay varios signos o señales que permiten conocer quiénes son las ovejas de Jesús Cristo:
Un signo o señal que permite conocer quién es oveja de Jesús, el Cristo es: Juan 10, 27: «Mis ovejas escuchan mi voz.» Hijos: La voz de Jesús, el Cristo, nos llega en Su Palabra escrita al igual que en el Anuncio, en la proclamación de Su Palabra. En Su Palabra nos llega la voluntad de Su Padre, de nuestro Padre Dios. Al escuchar y oír, se desata la fe. Pero, quien no Le escucha a Jesús, el Cristo, cuando Él Se proclama o quien no Le oye aun si escuchara, ¿cómo podrá ése, ésa saberse «oveja de las de Él»? ¿Cómo podrá ése, ésa descubrir el «milagro» de la voz del BUEN PASTOR? Es por eso que hay tantas ovejas que son ovejas perdidas u ovejas que no son realmente ovejas. Dice Jesús, el Cristo: «Pero ustedes no creen porque no son ovejas de las mías.»
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Efesios 5, 16-17
“Aprovechen bien el tiempo, porque los días son malos. No sean, pues, insensatos; procuren entender cuál es la voluntad del Señor.”
Amados: Antes de comenzar a seguir al Señor, vivíamos una vida tonta, necia e insensata. Una vez que nos decidimos y respondimos a la llamada del Señor, nos comprometimos a dejar atrás la vida de hombre/mujer viejos, la vida de antes y las sendas de antes.
Ese compromiso llegó acompañado de unas exigencias. Una de esas exigencias era y es: «No desperdiciar el don del tiempo». Como el Señor nos ha enseñado: «Siempre que perdemos el tiempo, le propinamos un golpe fatal a lo eterno». Por eso, es imprescindible vivir al Señor y, mientras Le vivimos, que le pidamos el don de la Sabiduría pues sólo quien adquiere ese don es quien descubre que no puede invertir su precioso tiempo en lo estúpido e insensato que nos rodea. La vida es demasiado breve y las oportunidades que nos da el Señor son tantas que no podemos gastarnos el lujo de no vivir verdadera, fiel y santamente consagrados al Señor, pero: CONSAGRADOS DE VERDAD.
∞ PADRE
