Mateo 16
13 Cuando Jesús llegó a la región de Cesarea de Filipo, preguntó a sus discípulos:
-¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?
14 Ellos contestaron:
-Algunos dicen que Juan el Bautista; otros dicen que Elías, y otros dicen que Jeremías o algún otro profeta.
15 -Y ustedes, ¿quién dicen que soy? –les preguntó.
16 Simón Pedro le respondió:
–Tú eres el Mesías, el Hijo del Dios viviente.
¿Quién es Jesús? “¡Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo!”
Amado hijo, amada hija de mi vida: No puedes quedarte en la mera confesión de: “¡Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo!” y nada más. Ahí se quedó Judas el Iscariote y fíjate en cómo terminó su vida. Para tener vida y ser piedra viva de la Ekklesía, de la Comunidad del Mesías, has de rendirte a la Peña, a la Roca, al Sillar: Jesús Cristo y vivir el mismo gran descubrimiento que hizo Simón Pedro. Y, porque Simón Pedro fue dócil a la revelación de lo Alto, por eso mismo hizo el gran descubrimiento de ¡QUIÉN ES JESÚS!.
Si tú eres dócil a la Palabra de Dios y al plan que Él tiene para ti, también habrás hecho – personalmente – el mismo gran descubrimiento que hizo Simón Pedro. Por tanto y, al igual que Simón Pedro, Jesús te reviste de un inmerecido privilegio y de una tamaña responsabilidad: Ser una piedra viva en el edificio de la Ekklesía. Ese gran descubrimiento de que : ¡Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios vivo!, es descubrimiento que has de experimentar y vivir y, osadamente, tienes que permitir que ese descubrimiento defina y transforme tu vida.
Amados Hijos: Jesús, el Cristo, te reviste a ti de lo mismo que – en esencia – revistió a Simón Pedro. Tú estás llamado, también, a ser piedra viva porque Le has reconocido a Jesús como lo que Jesús es, por eso, tú eres piedra viva, pedrusco vivo en el Edificio-Comunidad de los que pertenecen a Jesús Cristo. Tú eres piedra viva en el edificio de la “Ekklesía” y contra la “Ekklesía” de ‘piedras vivas’ del Señor Jesús, nada podrá el imperio del Poder del Mal. La muerte no podrá destruirnos jamás como tampoco pudo el imperio de la muerte mantener a Jesús, cautivo. Por lo mismo: Aunque Jesús tuvo que morir por todos, por todos resucitó para nunca más morir. Como bien afirma el mismo autor de la Primera Carta de Pedro, capítulo 2, 4-6:
4 Acérquense, pues, al Señor, la piedra viva que los hombres desecharon, pero que para Dios es una piedra escogida y de mucho valor. 5 De esta manera, Dios hará de ustedes, como de piedras vivas, un templo espiritual, un sacerdocio santo, que por medio de Jesucristo ofrezca sacrificios espirituales, agradables a Dios. 6 Por eso también dice la Escritura:
«Yo pongo en Sion una piedra
que es la piedra principal,
escogida y muy valiosa;
el que confíe en ella no quedará defraudado.»
Comprométete con el Señor a vivir, con tu vida, la confesión que haces con tu boca:” ¡Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios Vivo!”
∞ PADRE
