ESCUCHARLE Y SEGUIRLE

Juan 10, 26 – 30

«Pero ustedes no creen porque no son ovejas de las mías. 

Mis ovejas escuchan mi voz, yo las conozco y ellas me siguen; Yo les doy Vida Eterna y jamás perecerán, y nadie las arrancará de mi mano. Lo que me ha dado el Padre es más que todo y nadie puede arrancarlo de la mano del Padre. El Padre y yo somos uno.»

 Amados: Hay varios signos o señales que permiten conocer quiénes son las ovejas de Jesús Cristo:

 Un signo o señal que permite conocer quién es oveja de Jesús, el Cristo es: Juan 10, 27: «Mis ovejas escuchan mi voz.» Hijos: La voz de Jesús, el Cristo, nos llega en Su Palabra escrita al igual que en el Anuncio, en la proclamación de Su Palabra. En Su Palabra nos llega la voluntad de Su Padre, de nuestro Padre Dios. Al escuchar y oír, se desata la fe. Pero, quien no Le escucha a Jesús, el Cristo, cuando Él Se proclama o quien no Le oye aun si escuchara, ¿cómo podrá ése, ésa saberse «oveja de las de Él»? ¿Cómo podrá ése, ésa descubrir el «milagro» de la voz del BUEN PASTOR? Es por eso que hay tantas ovejas que son ovejas perdidas u ovejas que no son realmente ovejas. Dice Jesús, el Cristo: «Pero ustedes no creen porque no son ovejas de las mías.» 

  Otro signo o señal que permite conocer quien es oveja de Jesús Cristo: «…ellas Me siguen.» Amados: No se trata de «congregar escuchadores» de la Palabra…a montones sino que los «escuchadores» sean «oidores» y los «oidores» se vuelvan «hacedores» de la Palabra: Testigos irreprochables, embajadores de luz, seguidores de Jesús, el Camino. Las ovejas verdaderas, «ovejas de las mías» – diría Jesús, «ellas Me siguen.» 

Hijos: Las ovejas verdaderas siguen a Jesús. Pero, ¿adónde Le siguen? ¿Adónde es que el Buen Pastor lleva a sus ovejas, a «las ovejas que son de las mías»? El Salmo 23 [que es, por cierto, un SALMO PARA LA VIDA] da en el clavo: «Por prados de fresca hierba me apacienta; hacia las aguas de reposo me conduce, conforta mi alma, me guía por senderos de justicia», es decir, el Buen Pastor conduce a sus ovejas hasta el alimento y refresco para el cuerpo, hasta la paz del alma, hasta la santidad de alma y de espíritu. Pero, no termina ahí el «banquete» que nos tiene el Buen Pastor. Hay más, mucho más. Y, las ovejas que son verdaderas, que son sus ovejas, que son «de las mías» anhelan participar del banquete en su totalidad. Jesús, el Buen Pastor [a Quien siguen las ovejas suyas y verdaderas] nos lleva, «…por valle tenebroso…frente a los adversarios». Pero sus ovejas verdaderas no temen porque el Buen Pastor, va con ellas, porque la vara y el cayado del Pastor – aunque disciplinan – inspiran confianza y porque el banquete que prepara el Pastor para sus ovejas verdaderas se vuelve más suculento precisamente cuando los lobos, los adversarios, se muestran más feroces.

∞ PADRE