Deuteronomio 11, 11-12
Isaías 43, 2
Hijo, hija amados y siervos que son del Señor del “tiempo”, Jesús Cristo:
¿Quién lo pudiera pensar? ¡…el 2026! ¡…el umbral de lo desconocido!
Yo no sé lo que harán ustedes, hijos adorados, pero en cuanto a mí se refiere – asegurándome yo que mi corazón esté dentro del Corazón del Único Señor – yo me lanzo hacia adelante para saborear la victoria y conquistar – EN Él – este corto o largo segmento que me regala.
En el Señor está la ÚNICA fuente de abastecimiento. En ÉL están mis víveres, mis provisiones, mi subsistencia. ¡En ÉL están los tuyos!
En el Señor Jesús se encuentran mis manantiales y los tuyos…las fuentes, los ríos y los riachuelos. Y los de Él nunca se agotan ni se secan. Jesús Cristo, el Señor, es EL MANANTIAL de la misericordia y Sus misericordias jamás nos faltarán ni fallarán en este nuevo segmento de “tiempo” con el que se nos privilegia.
No obstante, esta nueva tierra desconocida del 2026 que se nos pide conquistar NO será del todo llana, lisa, uniforme, pareja, blanda, suave, plácida ni siempre cortés ni, con frecuencia, agradecida. Al contrario, cundirán los valles y montes y bajadas y subidas.
Empero, tú al igual que yo necesitamos las “subidas” y “bajadas”, los montes y los valles. Necesitamos el ejercicio para el cuerpo y para el alma. Son esenciales las “subidas” y “bajadas” para el cuerpo, para la mente, para la voluntad, para el sistema nervioso. Se nos requiere abrazarnos al desafío que nos presentan como “GENTE DE DIOS” que somos. Nacimos para enfrentarnos – con Jesús Cristo, el Señor – a las tormentas que, de seguro, lloverán sobre nuestras vidas. En los montes, el Señor nos dará Su fuerza; en los valles nos iluminará Su luz; en EL SEÑOR SIEMPRE nos sabremos LIBRES, libres con LA LIBERTAD que sólo Él puede lograrnos.
E, hijo, hija adorados, antes de dejarte para que camines, CON LA DIGNIDAD DEL SEÑOR, este pedazo, este trozo de “tiempo” que se nos da necesito advertirme y advertirte que:
El Señor nuestro Dios NO nos abre el paso ANTES de llegar a él. Tampoco nos provee de Su ayuda ANTES de necesitarla. El Señor NO te quitará [ni me quitará] los obstáculos que se nos presenten ANTES de llegar a ellos. ¡NO! ¡No lo olvides!
Ahora bien, cuando llega esa justa fracción de instante en que SÍ necesitamos LO QUE NECESITAMOS, ahí llega EL FENOMENAL SEÑOR NUESTRO y nos alarga SU MANO. Y, aunque “las aguas estén ya al cuello”, el Señor las transformará en AGUA DE VIDA que nos hace eternizar el tiempo en esta existencia.
Muchos se olvidan de esta maravillosa realidad e infalible verdad. Y, porque se olvidan, viven por siempre perturbados por el fantasma del mañana, por las dificultades que aún NO se han asomado. Tantos y tantos “cristianos” viven a la espera de que el Señor les abra las puertas y les esclarezca los caminos a kilómetros o millas de distancia antes de llegar a ellos.
El Señor, NO se mueve al compás nuestro ni se ajusta al ritmo o tiempo en el que queremos danzar la vida. El Señor va “pasito a pasito” en nuestra vida. El secreto es permitirle A ÉL conducir y LLEVAR EL PASO, dejar que sea ÉL Quien “baile” nuestro baile, que sea ÉL Quien guíe “a la pareja: nosotros”. Lo único que se nos requiere es que LE SIGAMOS A ÉL cuando ÉL dé Su paso. Quien ÚNICAMENTE sabe “bailar” el tango, la danza, el vals, el merengue, el “seis chorreao”, el ballet, la samba, el flamenco, el fandango o el claqué de nuestra vida en cada uno de sus pasos, ¡ES ÉL, ES EL SEÑOR! ¡ÉL es Quien sabe dar los pasos, NO tú, NO yo!
¡ÉL ES LA CABEZA; NOSOTROS SOMOS SU CUERPO! Por tanto, durante el “baile” de este nuevo segmento en la sala de baile de nuestra vida, ÉL – LA CABEZA – ES QUIEN, como CABEZA que es, ÉL es Quien CONDUCE, GUÍA…Quien lleva la dirección del “baile” y “paso” que “la otra mitad” [nosotros, SU CUERPO] deba seguir.
Don Año 2026: ¡Aquí vamos hacia adelante, paso a paso, confiados y sin temor alguno! NO sabemos hacia dónde ni hasta cuándo, ¡PERO SÍ SABEMOS CON QUIÉN!
¡HASTA AQUÍ NOS HA TRAÍDO EL SEÑOR, GLORIFIQUEMOS SU NOMBRE…!
†PADRE
