Padre Padre

"Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas que, cuando llega su tiempo da fruto, y sus hojas jamás se marchitan. ¡Todo cuanto hace, prospera!" - Salmo 1:3

ECLESIASTÉS 3, 1-11- Parte I

Bajo el sol de este mundo todo tiene su hora; hay un momento para todo cuanto ocurre: Un momento para nacer, y un momento para morir. Un momento para plantar, y un momento para arrancar lo plantado.
Un momento para herir, y un momento para curar. Un momento para destruir, y un momento para construir.
Un momento para llorar, y un momento para reír. Un momento para hacer duelo, y un momento para estar de fiesta.
Un momento para esparcir piedras, y un momento para recogerlas. Un momento para abrazarse, y un momento para separarse.
Un momento para intentar y buscar, y un momento para desistir y perder. Un momento para guardar, y un momento para tirar.
Un momento para rasgar, y un momento para coser. Un momento para callar, y un momento para hablar.
Un momento para el amor, y un momento para el desamor. Un momento para la guerra, y un momento para la paz.
¿Qué provecho saca el hombre de tanto trabajar? Me doy cuenta de la carga que Dios ha puesto sobre los hombres para probarlos. Él, en el momento preciso, todo lo hizo hermoso; puso además en la mente humana la idea de lo infinito, aun cuando el hombre no alcanza a comprender en toda su amplitud lo que Dios ha hecho y lo que hará.”

Hijos: Cuando nos toca, de cerca e inesperadamente el momento irreversible de cruz y de muerte, nos ocurre que lo definitivo y dramático del acontecimiento nos fuerza e impone lo que, con rareza, hacemos voluntariamente durante la vida, a saber: nos fuerza e impone a enfrentarnos y meditar sobre lo que, en verdad, tiene importancia en la vida,  sobre cuáles son nuestras prioridades, y, a qué y a quién  le hemos dado el justo valor, amor y entrega en nuestro caminar por los caminos de la vida.

Tal vez, nos asuste el sólo pensar y caer en cuenta que,  en esta existencia, no somos eternos. El darnos cuenta de que somos perecederos y temporales causa, en tantos, inseguridad en la vida. Sin embargo, para quienes creemos, confiamos y poseemos la seguridad de la fe, en el Jesús Cristo que nos murió nos resucitó, un momento de Cruz y de Muerte [como lo es éste] es motivo de gran gozo porque como dice el Espíritu Santo en Romanos 5, 22-23: 21-22 “Por la arrogancia de aquella humanidad denominada Adán, todos fuimos castigados con la muerte, pero gracias al Salvador Jesús Cristo, ahora todos podemos volver a vivir.”


Hijos: Al final de la vida del autor inspirado del Libro de Eclesiastés del que leímos, el autor inspirado echa una mirada retrospectiva a cómo había vivido su vida y concluye que todo era fútil. El autor nos recuerda que, según la creencia popular de su tiempo, los buenos tenían una vida de prosperidad y los malos una vida de sufrimiento, pero que él, el autor inspirado del Libro, había experimentado profundamente que no era así. Qohélet, el personaje del Libro de Eclesiastés había tenido todo y de todo en la vida y había logrado las metas más altas…Tan sólo para descubrir – tarde en su vida – que nada sino Dios, el Señor, era quien lo hacía feliz. Y, Qohélet, el autor inspirado, escribe para que sus lectores no cometan los errores que él cometió cuando se dio a metas que no tenían sentido.

Hijo, hija adorados: Nos dice la Palabra en el Libro de Eclesiastés que, si tú vives la vida queriendo encontrar sentido en las metas que tú persigues, pero lo haces excluyendo a Dios, nunca te sentirás satisfecho, satisfecha, completo, completa, realizado, realizada y todas las metas que logres, tarde o temprano, te van a llevar al sinsabor y al hastío. Dice la Palabra en Eclesiastés que el triunfo humano y la prosperidad material desaparecen como desaparece el vapor que sale del aliento de la boca en noche fría de invierno. Tarde o temprano todos los logros humanos desaparecerán y es imprescindible, darnos cuenta de esto para decidirnos a vivir sabiamente. Si no estamos conscientes de esta realidad, o, nos matará la arrogancia y la autosuficiencia cuando triunfamos o nos matará la desilusión cuando fracasamos.
Sólo el buscar y encontrar al Señor Dios nos satisfará por completo. Solamente eso.

∞ PADRE