Juan 5, 1-3; 5-7
1Después de esto, celebraban los judíos una fiesta y Jesús subió a Jerusalem. 2En Jerusalem, junto a la puerta de los Rebaños, había un estanque llamado Betesda que tenía cinco pórticos. 3Yacía en ellos un sinnúmero de enfermos, ciegos, cojos y lisiados que aguardaban a que se moviese el agua.
5Entre ellos, estaba un hombre que llevaba treinta y ocho años enfermo. 6Jesús lo vio acostado y sabiendo que llevaba así mucho tiempo, le dice: “¿Quieres curarte?”
Amados: Se celebraba una fiesta judía y JESÚS – nos dice LA PALABRA – se dispuso a ir a Jerusalem. El Espíritu Santo NO nos aclara ¿cuál era la fiesta que se celebraba? Lo que sí nos confirma es que era un día SÁBADO, día en que ERA PROHIBIDO cualquier tipo de actividad incluso la actividad de sanar a cualquier y mucho menos de llevar cargas de ninguna especie.
En el lado NORTE de lo que era el TEMPLO de Jerusalem, y cerca de una de las DOCE PUERTAS que custodiaban la Ciudad, había una alberca con la increíble reputación de que sus aguas eran sanadoras. JESÚS, movido por el Espíritu, se dirige a la piscina donde, como hormigas y en gran número, se encuentran incontables enfermos. ¡JESÚS se duele por todos, pero en esta ocasión, SE FIJA EN UNO DE ELLOS!
Éste padece de una enfermedad crónica. El individuo está impedido físicamente pero también y, por si fuera poco, no es NO muy despejado en cuanto a su mente y voluntad. Además, adolece de una notable y excesiva falta de iniciativa. Carece de esperanza, de ánimo, de toma de responsabilidad. Cualquiera que haya sido su dolencia, la Palabra nos indica que era una enfermedad SIN pronóstico feliz alguno.
Hijo, hija de mi llamada: en el verso 3, se nos narra que los enfermos alrededor del estanque de Betesda eran: “ciegos, cojos y – en griego – “Xerón: ξηρών”, que significa: lisiados, desecados, enjutos, secos, impedidos.
Los predicadores de LA PALABRA han dado por sentado que este INDIVIDUO era paralítico y es posible que lo hubiera sido. Sin embargo, la PALABRA de Dios NO lo especifica. ¿Por qué? Es que este hombre, hijo, hija adorados, este INDIVIDUO – que representa, por igual, a jóvenes y a hombres y mujeres – este INDIVIDUO no sólo se encuentra enjuto, seco en su cuerpo SINO en su alma, en su espíritu; no sólo en su cuerpo SINO en su mente y voluntad y sistema nervioso y, por tanto, árido y ROTO, HECHO AÑICOS, en su vida toda.
